“La sociedad debe cambiar su mentalidad y dejar de ver el autismo como un problema”


El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se caracteriza por dificultades en la socialización y la comunicación, junto con patrones de conducta restringidos. Según datos de la Central de Control de Enfermedades de Estados Unidos, afecta a 1 de cada 54 niños, con mayor prevalencia en varones. Los síntomas pueden detectarse desde los 18 meses de vida, aproximadamente, mostrando una enorme variedad de posibilidades sintomatológicas determinadas por el nivel intelectual, el nivel de actividad, la mayor o menor tendencia al aislamiento, la frecuencia de intereses restringidos, las dificultades del procesamiento sensorial  y la presencia o no de lenguaje.

En el marco del mes de la concientización sobre este el TEA, la FM 89.3 Santa María de las Misiones dialogó con Eduardo Sisto, presidente de la Fundación de Apoyo a Padres e Hijos del Espectro Autista (FAPADHEA), quien subrayó la necesidad de comprender que el autismo no es una enfermedad, sino una condición. A pesar de los avances clínicos y el aumento de la concientización, persisten obstáculos en la integración social y la educación. En este sentido, mencionó que muchas familias aún enfrentan dificultades en el ámbito escolar, donde algunos niños con autismo son rechazados, y en el acceso a tratamientos adecuados, debido a la falta de preparación de algunos profesionales.

“La sociedad debe cambiar su mentalidad y dejar de ver el autismo como un problema”, expresó Sisto, destacando que la convivencia con una persona con TEA, si bien desafiante, resulta enriquecedora. Explicó que los niños con esta condición suelen ser muy cariñosos y generan una fuerte conexión emocional con su entorno.

 

“Cuando uno tiene un hijo neurotípico, muchas veces el niño se vuelve independiente rápidamente. En cambio, cuando hay un hijo con autismo, es el padre quien tiene que involucrarse activamente, y eso genera un vínculo especial. No quiero romantizar el autismo, pero sí destacar que te obliga a estar atento, a respetar al otro, a entenderlo y a desarrollar una gran capacidad de convivencia. Claro que hay desafíos. El entorno muchas veces es el problema: las dificultades en la escuela, los prejuicios de otros padres, la falta de comprensión. Pero la relación con nuestros hijos con autismo nos da una enseñanza profunda sobre el amor y el esfuerzo por comunicarse y conectarse”.

Imagen ilustrativa

 

En cuanto a la detección temprana, el presidente de FAPADHEAseñaló que muchos padres y médicos tardan en reconocer los signos del autismo, ya que no presenta rasgos físicos distintivos. Además, mencionó que la falta de formación de algunos profesionales puede dificultar un diagnóstico preciso y oportuno. “A veces, los padres deben consultar con varios especialistas hasta obtener una evaluación correcta”, afirmó.

Para continuar con la tarea de concientización, FAPADHEA organizará diversas actividades durante el mes. El 4 y 5 de abril, voluntarios de la organización repartirán folletos informativos en la costanera. Además, los días 25 y 26 de abril se realizarán conversatorios en la Facultad de Humanidades. En estas charlas, profesionales abordarán temas como las comorbilidades asociadas al TEA y la importancia de la educación emocional como herramienta para la inclusión social. “El primer encuentro será con un neurólogo, quien hablará sobre comorbilidades y medicación en el autismo. Luego, el sábado 26, abordaremos la educación emocional como base para la inclusión social. Estas actividades son abiertas a todo el público y esperamos que ayuden a seguir difundiendo información sobre el TEA”, comentó Sisto.

Finalmente, Sisto enfatizó que la discusión sobre el autismo no debe limitarse al 2 de abril, Día Internacional de Concientización sobre el TEA, sino que debe mantenerse todo el año. “Las familias conviven con esta realidad todos los días y es fundamental seguir promoviendo la inclusión y el respeto”, concluyó.

 

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