
A través de un nuevo decreto, el 236/2025, el Gobierno dispuso cambios en los aranceles para la importación de productos textiles, confecciones y calzado.
Desde ahora, los aranceles de ropa y calzado pasarán de 35% a 20%, los de telas del 26% al 18%; y de los distintos hilados de 18%, a 12%, 14% y 16%”.
La medida, que ya había sido anunciada por Luis Caputo y rechazada por la industria, busca mejorar la competitividad interna y bajar los precios de un rubro que, sobre todo en 2024, tuvo aumentos por encima del índice general de inflación.
Por eso, el decreto divide las aguas entre dos de los principales eslabones de la cadena productiva, tal y como reflejó este martes el comerciante posadeño Fernando Vely en el programa “Primera Plana” de la FM 89.3 Santa María de las Misiones: “Son dos escenarios diferentes. Para el industrial, que tiene su equipo de trabajo y sus colaboradores abocados a la fabricación, el ingreso de la importación a costos más bajos obviamente le afecta. Ahora bien, el comercio y las marcas que nos proveen a nosotros se ven beneficiados“, sintetizó.
¿Por qué beneficia al comercio? Por un lado, según Vely, porque “el hecho de que haya más fluidez en el ingreso de mercaderías facilita a su vez la entrega, y quienes dependan de la venta de ese producto seguramente van a recibirlo más rápido“. Y por otro, “la baja de aranceles también va a hacer que esa mercadería ingrese a un precio menor, por lo cual a nosotros nos permitiría vender a un mejor precio y ser más competitivos“.
“Ahora, las marcas están importando de manera directa, por lo cual desaparece un intermediario (el que antes oficiaba de importador, intermediario entre esas marcas y los comerciantes) y nos permite a nosotros llegar con un precio mejor al consumidor final”, argumentó.
Eso sí: aclaró que, pensando en Paraguay, ser “un poquito más competitivos” implica tener el acceso a los mismos productos importados y eso “va a ayudar, va a hacer que podamos ingresar más mercadería y a mejor precio“, pero “la diferencia que se va a seguir viendo es la gran carga impositiva“.
Por eso le pareció “interesante” la medida anunciada este martes sobre la obligación de discriminar en los tíckets de compra el precio final que se paga y el precio sin impuestos nacionales. “Y todavía ahí falta poner los impuestos provinciales y los impuestos municipales, o sea, que cuando sumen todo, el cliente va a ver que no son precios formados exclusivamente por la empresa o el comercio, sino que tiene una gran carga impositiva, que es lo que nos va a diferenciar de Paraguay y de Brasil“, insistió.
Por el lado de la producción, que sería la eventual perjudicada con esta medida, aclaró Vely que no tendría gran incidencia en Misiones porque no tiene una industria textil de gran escala: “La mayor cantidad de fabricantes textiles, te diría que el 95% de las marcas, está en Capital Federal y Gran Buenos Aires, un poquito en Córdoba, otro poco en Rosario y ahí se concentran casi todos nuestros proveedores”.
“También hay que aclarar que hay productos que en la Argentina no tiene ni la escala, ni el equipamiento ni la tecnología para producirlos, así que necesariamente van a ser importados. Por ejemplo, las camperas de nylon, que solamente se produce en volumen en China”, puntualizó.
Y respecto a aquellas franquicias que comercializan esas marcas nacionales en la provincia, apuntó el comerciante que “no tendrían por qué” verse afectadas ya que “hace unos 20 años que la gran mayoría de las marcas ya solo comercializan, son muy pocas las marcas que quedaron en Argentina como fabricantes. Hoy el negocio de la confección textil pasa en gran medida por los talleres manejados en su gran mayoría por bolivianos y paraguayos. Hoy son pocas las marcas que hacen toda la cadena: que cortan, cosen y largan el producto desde cero”.
“Para montar una industria realmente se necesita muchísimo personal, estructura, inversión. Entonces, se invierte porque hay una proyección a largo plazo donde las empresas van a comprar exclusivamente en Argentina y no se podía importar. Pero de un día para otro cambia el gobierno, cambian las reglas de juego y también hay que ponerse en el lugar del industrial que puede tener 100, 120, 150, 200 colaboradores en la producción y resulta que ahora conviene importar la mercadería porque el costo del producto ya es más bajo. Claramente se van a ver afectados”, sentenció Vely.
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