
La psicóloga Andrea del Valle se refirió a uno de los temas que más consultas genera en los últimos años y tiene que ver con los interrogantes que se plantean muchas personas, ¿Por qué siempre se enamoran de la persona equivocada? ¿Por qué algunas personas se sienten atraídas por aquellos que no los valoran ni los priorizan?
A su entender, antes de llegar al núcleo de este problema, se requiere hablar del amor propio. Repitió entonces la pregunta que muchas personas se hacen “¿por qué no me quiero? ¿por qué tengo baja autoestima?”, preguntas que muchas veces no encuentran una respuesta sencilla pues, en realidad, tiene mucho que ver con la contención que recibieron desde el momento de su nacimiento y en su etapa posterior de parte de sus familiares más allegados, en especial hasta la pubertad.
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Del Valle explicó que “la autoestima no es más ni menos que esa percepción que tengo de mí, eso de cuánto me quiero yo. El problema es cuando me quiero muy poquito, cuando me castigo más de lo que me quiero. Entonces uno lo toma como ¿por qué me quiero tan poco? ¿Por qué tengo tan baja la autoestima? Entonces lo que pienso en relación a la autoestima es una base de un amor propio, de un amor nuestro que tenemos pero que es cargado de un amor ajeno”.
Según indicó ese amor ajeno es del orden del amor que nos dan los demás y “cuando hablamos de los demás siempre, desde el psicoanálisis estamos cargados libidinalmente de nuestros padres o aquellos que cumplan ese rol”.
¿La primera infancia ya nos define?
El recién nacido viene al mundo desprovisto de todo y aquel otro será el encargado de contener, apaciguar ese dolor existencial para darle un sustento para lo que va a ser el transcurso de su vida. Desde los diferentes roles que ocupan en la familia aquellos que nos cuiden, será la manera en que esas palabras se cumplirán como ley para nosotros y estaremos construidos de eso.
Siempre escuchamos que a los bebitos uno les dice, “pero mirá qué lindo, mirá qué cosita más linda que sos, corazón de mamá, mi amor, mi vida, te quiero…”
No es lo mismo decirle a un hijo, “qué bien que te fue hoy, te felicito” a que “sos un inútil, la verdad que no esperaba otra cosa de vos, tenés un carácter de porquería”… esas palabras van cargando a esa personita que hasta la pubertad casi se va a estar formando con aquellas palabras, actos, cuestiones que nos cargan nuestros grandes contenedores de emociones y sensaciones.
¿Hay personas que están más predispuestas a tener más baja autoestima?
Es que en tanto y en cuanto nos formemos bajo el parámetro de las palabras del otro, va construyendo mandatos sobre lo que somos y cómo somos. Y nos vinculamos con gente que nos recuerda la vigencia de ese mandato, por ejemplo, cuando me conecto con gente que me rechaza, me deja sola, me dice que no me da la palabra, no me da lugar, no me da cabida…
Eso nos da a pensar que ese hecho de conectarse con esa gente, es lo que pone permanentemente el mandato en vigencia, para que yo diga, con toda la firmeza, que es cierto que nadie me va a querer, me voy a quedar sola porque soy una porquería.
¿Cómo se contrarresta esto, sería una falta de personalidad?
No es una falta de personalidad, uno tiene una personalidad basada en cómo nos construyeron. Entonces, yo no me quiero porque seguramente aquellos pilares de los cuales estoy conformada me hicieron creer que soy una inútil, que no me lo merezco, no soy lo suficientemente buena, y todas esas cosas que fueron lo suficientemente hirientes, ya sean palabras o actos, que me conformaron como la persona que uno es hoy en día. Están esos mandatos negativos, pero también están de los buenos, porque no todo el mundo no se quiere, gracias a Dios y por suerte.
Uno también se pone en la balanza al decir, los padres siempre dicen esto, pero yo hice lo que pude, en el lugar que pude. Hizo lo que pudo con la construcción que tenía y le dio a ese niño lo que podía, como le salía.
¿Hay tratamiento para los que eligen siempre malos amores?
Desde el análisis o el psicoanálisis se empieza por la angustia que nos pone a trabajar todos esos fantasmas que nos rodean. ¿Por qué no me quiero? Entonces yo pregunto hoy, ¿pero por qué usted no se quiere? ¿Por qué se sigue haciendo lo mismo? ¿Por qué no quiere salir con esas personas que sí quieren salir con usted y sin embargo elige a aquellas personas que le dicen que no? ¿Por qué no se cree merecedora de una relación donde una persona le dé los fines de semana? Siempre el análisis es el arma fundamental en estas cuestiones al analizar de dónde viene este castigo, este “no me quiero”, este “valgo poco”, esta vulnerabilidad en la que me quedo a partir de donde uno mismo se coloca.
Lo que hacemos por medio del análisis es tratar de cambiar ese destino que ya está marcado y tratamos de torcerlo para que esa persona en vez de quedar sola pueda a través de esos síntomas darle un sentido y cambiar de rumbo. Siempre, las maneras de entrar en análisis es por la angustia o es por una pregunta o un interrogante. Si uno tiene la pregunta puede trabajar y quitar la angustia. Si uno tiene la angustia se conforma la pregunta y se trabaja en análisis para ver hasta dónde podemos llegar y cómo lo podemos trocar.
¿Hay un momento en el que se hace un click y se busca ayuda?
En la medida en que siempre me doy cuenta que me pasa lo mismo y llega un domingo a la tarde y estoy sola y me siento mal. Lo pongo como un síntoma, por ejemplo, el estar solo. Nadie me quiere, nadie se quiere juntar conmigo, ningún hombre te va a querer, ninguna mujer te va a querer. Siempre por esta manera de ser que tenés te vas a quedar solo.
Entonces uno tal vez va por la vida y se termina el quinto domingo a la tarde solo sin saber qué hacer y dice, ¿qué pasa que me pasa siempre lo mismo? Yo no quiero estar solo, quiero estar con alguien. ¿Qué pasa que nadie tiene tiempo para juntarse un rato conmigo? ¿Qué anda pasando que me pasa siempre lo mismo?
La reiteración de un acto angustiante es probable que a uno lo lleve a interrogarse, como el detonante que necesito cambiar, ver qué puedo hacer con esto, cómo puedo hacerlo más llevadero.
¿Hay gente que no necesita análisis?
Sí, hay personas que realmente no necesitan del análisis, que van con su síntoma tranquilamente por la vida y feliz lo pueden llevar a cuestas, pero hay gente que no. Siempre es necesario poder.
¿Cuánto influyen las redes sociales en la autoestima?
Podemos usar las redes como alfombra, poner todo debajo, y mi autoestima estará más o menos siempre igual, simplemente que no la voy a ver, me voy a cargar de actividades, y voy bien con mis síntomas y no pasa nada, o en algún momento detona, me hago el interrogante, pero me parece que siempre hay que tratar de revisarlo.
Uno puede hacer un análisis, pero siempre tiene un autoanálisis, uno solito, pero siempre tiene como una restricción, como un hasta acá llega la conciencia que no me deja pasar más allá.
A través del psicoanálisis lo que se trata siempre es de trabajar y revisar hacia atrás para poder dar un paso adelante.
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