Por el deterioro educativo, “se podría perder hasta el 17% del PBI mundial” en 5 años


Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se refiere al “costo de la inacción” en materia educativa, teniendo en cuenta que el 64% de los niños del mundo tiene déficit de competencias escolares (calcula que el 64% de los chicos de 10 años no pueden leer ni comprender una historia sencilla escrita), y advirtió que “de no tomar medidas frente al abandono escolar y la baja calidad educativa, el sector privado podría perder entre el 11% y el 17% del PBI mundial hacia 2030“.

La Asociación Conciencia, una de las seis organizaciones argentinas invitadas en la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se desarrolla hasta este viernes en Santiago de Chile, sacudió a los presentes al traer a la luz dicho informe y sus dramáticas advertencias.

Juan Manuel Fernández, director ejecutivo de la Asociación Conciencia, explicó a la FM 89.3 Santa María de las Misiones que, más allá de las cifras globales, “en Argentina, la situación también es muy crítica: hay un 46% de niños que no tiene las habilidades requeridas en términos de de alfabetización, de interpretación de textos básicos, y más de un 70% de niños y niñas que no pueden resolver operaciones básicas de matemática“.

 

¿Cómo se llegó a esta situación?

Para el especialista, esta situación de bajos niveles de aprendizaje “es multicausal” e incluye tanto cuestiones socioeconómicas (como pobreza y falta de acceso a la educación” como otros factores, entre ellos “la apatía o desconexión que tienen los niños con la escuela”.

Al respecto, argumentó que “cuando yo estudiaba en la escuela secundaria, mis padres me decían ‘tenés que estudiar porque sin estudios es imposible trabajar o desarrollarte en la vida, que puedas tener un futuro, que puedas sostener a tu familia. Hoy, cuando vemos los datos de desempleo y lo que cuesta conseguir un primer trabajo, entonces ya los jóvenes ni siquiera interpretan la terminalidad educativa como el vehículo necesario para insertarse en el mundo del trabajo“.

“A eso se le suma un cambio a una velocidad significativa respecto de cómo hoy los niños y jóvenes adquieren el conocimiento: cuando ustedes y nosotros estudiábamos, fue todo una revolución poder acceder a información a través de la computadora, ni siquiera teníamos gabinete de de computación para acceder a internet; han pasado 25 años y hoy tenemos una gran penetración de uso de dispositivos, tienen en algunos casos acceso a inteligencia artificial y pueden encontrar la información a una velocidad muy superior. Esto ocurrió a una velocidad tan grande que la escuela no pudo seguirle el ritmo y eso nos obliga a nosotros a repensar la escuela, a repensar las formas de enseñar”.

Remarcó Fernández que “esto no es una crítica hacia la escuela como entidad o a los docentes: los docentes y la escuela necesitan herramientas para poder adaptarse a las nuevas demandas de los jóvenes y revertir esa situación de apatía que hoy se vive“.

A todo ello, sumó otra causal muy importante como es el problema de deserción escolar. Al respecto, remarcó que la Asociación Conciencia tiene en Misiones un trabajo muy grande en la zona de El Soberbio, San Vicente, en contextos rurales y tabacaleros, con hijos de colonos que “tienen complicaciones muy serias para evitar el ingreso temprano al mundo del trabajo y el abandono escolar”.

 

¿Quién tiene la responsabilidad de revertirlo?

Fernández remarcó que “hay una responsabilidad inherente al Estado -nacional y provincias- en garantizar el derecho a la educación, y ese rol es indelegable en ningún sector, ni en los organismos multilaterales ni en el sector privado: el responsable de garantizar el derecho a educación es el Estado“.

“Ahora bien -matizó-, frente a esa realidad en donde está claro que el sector privado va a sufrir una pérdida económica muy significativa si no hacemos nada para revertir esta crisis educativa, hay dos caminos: o quedarse de brazos cruzados esperando que las cosas sucedan o involucrarse de lleno en revertir la situación, porque ya hay un montón de sectores que observan la falta de talento para poder desarrollarse y crecer, cuesta mucho incorporar personal calificado… Entonces es muy importante que el que el sector privado se involucre con políticas concretas“.

Y ¿cómo podría actuar en este sentido el sector privado? “Buscando alguna organización de la sociedad civil local que esté implementando un proyecto con impacto real y directo, o abriendo las puertas de sus compañías para que los estudiantes de escuelas secundarias de la zona puedan realizar pasantías o prácticas preprofesionalizantes; acercarse a las escuelas para poder dar orientación vocacional, invitar a una persona de recursos humanos o del área contable o del área de operaciones para que vaya y cuente a los jóvenes qué implica una carrera a nivel superior, cuáles son las incumbencias de sus carreras, que les enseñen a hacerse preguntas”, enumeró.

 

¿Qué consecuencias o secuelas podríamos tener si no se toman medidas urgentes?

Para el director ejecutivo de la Asociación Conciencia, “esto se puede ver de dos maneras: en términos individuales, es la frustración del proyecto de vida de esos jóvenes que la realidad es que no los vamos a volver a tener dentro del sistema para recuperar los aprendizajes que no tuvieron a la edad que deberían tener. Y por otro lado, las mismas compañías van a verse afectadas porque el día de mañana, cuando quieran hacer una inversión productiva o abrir una nueva línea de producción para escalar su negocio, no van a encontrar talento local para operar las máquinas que necesiten, para levantar la cosecha, para hacer las investigaciones que necesiten; y todo por no haber hecho a tiempo lo que deberíamos hacer para que ese talento exista”.

 

“Hay buenas prácticas en Argentina”

Consultado sobre algún modelo educativo en el mundo al que se podría “copiar” o inspirarse en él para trasladarlo a nuestra realidad, Fernández opinó que más que mirar afuera, tenemos que empezar a identificar buenas prácticas que suceden en la Argentina, hay muchos ejemplos de cómo vincular la educación con el sector productivo: hay que empezar a ver cosas que funcionan en otras cadenas productivas para empezar a replicarlas”.

El referente de Asociación Conciencia aprovechó para mencionar que “la verdad es que el BID está acompañando muy firme a la Argentina en la reversión de la crisis educativa: tenemos aprobado un programa de créditos de 1.000 millones de dólares entre BID y Banco Mundial para sostener el Plan Nacional de Alfabetización“, que es un acuerdo que suscribieron los 24 ministros de educación de todas las provincias argentinas con el Estado nacional en una hoja de ruta sobre compromisos concretos con fechas de planes que pensaron cada una de las provincias para revertir la situación, y me parece que hay que darle relevancia porque nos cuesta mucho en la Argentina ponernos de acuerdo en una política pública tan estratégica como es la educación”. y lo pudimos lograr en el marco del Consejo Federal de Educación.

 

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