
El aumento del 2,4% a los jubilados anunciado por el Gobierno nacional para abril es “ridículo”, según calificó el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, quien precisó que “para los jubilados y pensionados con haberes mínimos no llega a los 6.000 pesos: un paquete de yerba”.
“Se sigue licuando el haber, porque sigue el bono de 70 mil pesos, con lo cual, si bien se aplica el 2,4%, el sector de la mínima recibe el 1,9% aproximadamente, al tener la parte del bono congelada. Y a ellos hay que sumarle un millón más de personas, que son 500 mil personas con discapacidad que tienen las pensiones no contributivas y cobran el 80% de la (jubilación) mínima y (los que tienen) las PUAM (Pensión Universal al Adulto Mayor)”, explicó en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
“El resto de los jubilados, que en promedio sobran 650 mil pesos, van a recibir el 2,4% directo, que tampoco implica tirar manteca al techo. En realidad estamos frente a una situación de desprotección muy grande porque la canasta del jubilado con gastos de vivienda está en 1.200.000 pesos, así que hablamos de que los que están ‘bien’ (entre comillas) apenas pueden cubrir un 60-70% de su canasta y aquellos de la mínima no llegan a un 25%“, analizó.
Por eso definió el bono como “un disparate que nadie entiende en el mundo, es un pago en negro que hace el Estado argentino desde hace tres años y que es discrecional, es decir: sube, baja, se paga o no se paga según lo decida el que ejerce el poder de turno. Una cosa que no tiene nada que ver con el derecho previsional ni con el estado de derecho”.
Para que el jubilado hoy pueda tener una vida digna, apuntó Semino, “lo primero que habría que tratar es de que no siga perdiendo respecto a la inflación. Porque si bien se reajusta por IPC, al tener este bono, lo que pasó en 2023 es que los jubilados reajustaron un 140% y la inflación fue del 211%. Y en 2024, con el bono congelado, hasta diciembre hubo un 118% de inflación y el reajuste para los jubilados con bono fue del 105%, para las pensiones no contributivas el 95% y para las PUAM el 99%: estos 6 millones de argentinos perdieron entre 13 y 20 puntos respecto a la inflación”, calculó.
Por eso -agregó- “lo primero que habría que tratar de hacer es no seguir sacándole plata a los jubilados para ajustar las cuentas del Estado, cosa que desgraciadamente vienen haciendo todas las administraciones, por eso vemos que la jubilación y las pensiones vienen perdiendo poder adquisitivo en forma ininterrumpida desde el 2013 a la fecha”.
“Crisis humanitaria”
Semino, quien también preside la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, advirtió que el país “está sufriendo una crisis humanitaria de las personas mayores. La pérdida de calidad de vida se convierte en enfermedad e inclusive, cuando la enfermedad tampoco puede ser tratada, lo que se pierde no es solo la calidad de vida, sino la vida. Esto está pasando en Argentina”.
Explicó que “en un país normal, en estado de crisis humanitaria, lo que se hace es un plan para aquellos que no tienen ninguna otra red de contención: aplicar recursos del presupuesto nacional para comprar medicación para el que no tiene, para poner bajo un techo al que está en la calle y para que coma lo que necesita aquel que está deambulando donde le dan un plato de comida“, pero en Argentina “las políticas no varían y el deterioro sigue aumentando“, sentenció.
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